LA POESÍA BRASILEÑA CON OLOR A SAMBA Y ARENA

No hay en nuestro planeta una poesía más parecida a su país, que la brasileña: amplia, vasta, diversa, colmada de contrastes, profunda, pluriétnica y pluricultural. La lírica del Gigante del Sur, que contaba ya con valiosas ganancias decimonónicas, en las primeras décadas del siglo XX se sacude resabios coloniales y respira nuevos aires con la Semana de Arte Moderno (1922).

Una característica altamente beneficiosa la distingue: su permanente renovación supera los marcos de las megaciudades (Sâo Paulo, Río, Brasilia) porque, desde siempre, en cualquier ciudad del “interior”, poetas y poemas de notable calidad asoman con lo nuevo, con lo novedoso incluso, con el deslumbramiento de las modas, buenas también para el avance. Una muestra temprana de esa independencia, de libertad ante lo provinciano, fue el grupo simbolista de Río Grande del Sur de 1902 (Felipe de Oliveira, Marcelo Gama, Alvaro Moreira).

Su fecundo tránsito es la del Movimiento Simbolista de 1952, la de la poesía concreta (Haroldo de Campos, Decio Pignatari: “la poesía se hace con ideas y no con palabras”), el poema proceso (Alvaro de Sá, Dailor Varela), la de expresión sensual, cuasi hedonista, irónico-humorística (Mario Quintana), la de los inquietos años 60 (en concomitancia con los poetas caimaneros cubanos), la poesía visual, la de manifiestos como Pau.Brasil, Antropófago, la de poesía praxis (Mario Chamie), Grupo Verde-amarillo, la del grupo Clâ, la de aquella enmascarada en lo primitivo, con lenguaje simple más con metáforas fuertes, estruendosa, y otros muchos importantes movimientos de vanguardia que —es necesario repetirlo—, se dan hasta en rincones “casi fuera del mapa nacional”. Baste este ejemplo: los poetas de Natal (Río Grande del Norte) en el “lejano nordeste” y el magnífico magazín El Gallo que nucleó a excelentes poetas como Horacio Paiva, sin obviar otras memorables publicaciones afines como EstéticaOrfeoRevista brasileña de poesíaPoesia socialVocesTendencia.

En fin, una poesía vitalizada constantemente con proyectos como la vanguardia de los años 50 que rescató proposiciones del primer modernismo de los años 20, que renovó los cimientos de la poesía brasileña. La de buenas antologías (las de Manuel Bandeira y Walmir Ayala, Moacyr Félix, Heloisa Buarque de Holanda, Augusto Massi, Ass Brasil, Magali Trindade Goncalves, Zelia Thomaz de Aquino, Zina Bellodi Silva, entre otras). Poetas y poemas quintaesenciados en versos como Infancia (Paulo Méndes). Poesía en perfecto equilibrio entre irreverencia y valores permanentes: Machado de Assis, Olavo Bilac, Carlo, Manuel Bandeira, Cecilia Meireles, Mario de Andrade, (Machado de Assis. Olavo Bilac, Mario Quintana, Raúl Bopp, Vinicius de Moraes, Ledo Ivo, Augusto del Campo, Ferreira Gullar, Dora Ferrreira da Silva, Joao Cabral de Melo Neto, Lelia Coelho Frota, Carlos Nejar, Thiago de Melo…

Cecilia Meireles (1901-1964) Nació en Rio de Janeiro
MÚSICA
Noche perdida
No te lamento:
Embarco a la vida
En el pensamiento
Busco la alborada
Del sueño exento
Puro y sin nada, -rosa encarnada,
Intacta, al viento,
Noche perdida
Noche encontrada,
Muerta, vivida,
Y resucitada...
(El ala de la luna
Casi parada,
Me muestra
Su sombra escondida
Que continúa
Mi vida
En un suelo profundo! -raíz prendida
A otro mundo).
Rosa encarnada
Del sueño exento,
Muda alborada
Que el pensamiento
Deja confiada
Al tiempo lento...
Y mi partida,
Y mi llegada,
Es todo viento...
Ay, la alborada!
Noche perdida,
Noche encontrada...
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Traducción del portugués al español, por Victor Hugo Morales, Chileno de oficio orfebre, por largos años vivió en Brasil, ahora avecindado en Valparaiso, donde tiene su taller, en la Calle Lautaro Rosas del Cerro Alegre de dicho puerto. 
Vinicius De Moraes (1913-1980)
SONETO DE LA SEPARACIÓN
De repente de la risa se hizo el llanto
Silencioso y blanco como la bruma
Y de las bocas unidas se hizo la espuma
Y de las manos tendidas el espanto.
De repente de la calma se hizo el viento
Que deshizo la última llama de los ojos
Y de la pasión se hizo el presentimiento
Y del momento inmóvil se hizo el drama.
De repente, no más que de repente
Se hizo triste lo que se hizo amante
Y se hizo solo lo que se hizo alegre.
Del amigo próximo se hizo el distante
De la vida se hizo una aventura errante
De repente, no más que de repente.
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